Una semana antes de la 12ª edición de los 101 km de Ronda, se descolgó Paco por problemas musculares. Con una maniobra rápida pudimos recomponer el equipo gracias a Juan Imbernón, colega de Santa Fe, que se embarcó sin pensarlo dos veces y que demostró estar hecho un maquina.
Sin embargo, finalmente el equipo "Atletismo y Montaña Atarfe" no pudo concluir como tal esta edición de los 101 km de Ronda.

Después de empezar con muy buenas sensaciones hasta el km 20, la cosa empezó a pintar mal pues Francis empezó a pasar un calvario con las rodillas. Y así en el km 40 aprox. nuestro compañero de Illora, que iba ya muy tocado con dolor en las rodillas y los gemelos contracturados nos dijó que tirasemos para adelante. Venía así casi 20 km con el apoyo fundamental del psicólogo-masajista Vílchez y con Juan llevándole la mochila. En ese momento, él se quedo sólo para alcanzar Setenil y allí probablemente retirarse. Los cuatro restantes no dividimos en dos grupetos:
Por delante tiraron Vílchez y Juan (los dos keniatas) y algo más despacio el que escribe se quedo con Willy.
Los quince km que restaban hasta Setenil los hicimos a buen ritmo (5´30´´/km) y cuando llegamos a la zona de avituallamiento y recogida de mochilas coincidimos con los adelantados.
Algo de comer, cambio de camiseta y a seguir pa´lante. Willy empezó a quejarse de un gemelo y tuvieron que tratarlo en el puesto de socorro.
A partir de aquí os cuento el camino de la pareja Peula-Willy ya que los keniatas volvieron a salir por delante y ya no los veríamos hasta Ronda (Hicieron una buena remontada y consiguieron acabar en unas 13 horas). La tarde se empezó a quedar esplendida y andando-corriendo por orden de Willy "el amarrategui" alcanzamos el km 65 y nos metimos en la parte del purgatorio que se hace hasta comenzar el descenso al cuartel (km 77). Willy casi ya no corre aunque todas las bajadas las hacemos trotandillo hasta alcanzar el avituallamiento que hay 5 km antes del cuartel. Esta anocheciendo y lo que parecía un crepusculo tranquilo desde el punto de vista meteorológico comienza de nuevo a torcerse (por lo visto la gente que venía por detras sufrió una manta de agua después de Setenil impresionante) aunque a nosotros sólo nos chispea levemente.
Bueno, a eso de las diez llegamos al cuartel: "Venga Willy (viene tocaete) que comemos caliente y recuperamos". Entramos en el cuartel y voy echando leches por la comida (un perrito y algo de arroz) y me lo como en dos minutos. Cuando he acabado llega Willy con su bandeja y la cara descompuesta y antes de probar bocado se deja caer al suelo con las patas en alto, "ya le ha dao el yuyu". Venga, estás mejor?, se incorpora pero tiene que tumbarse otra vez, "llama a alguien que estoy mu chungo" me dice, "Abandono". Al cabo del rato viene un caballero legionario sanitario y nos vamos para el botiquin del cuartel. Allí se quedo Willy, no pude convencerlo de descansar algo más y continuar. Hizo bien, ya habrá más carreras. Al cabo de dos horas lo mandaron para Ronda en un autobus.
Bueno, pues son más de las once, me he quedado solo, quedan 25 km, de noche, lloviendo fuerte, con las dos subidas más duras por delante, bastante barro, en fin, eso es lo que hay.
La subida a la ermita muy bien (me gustan las subidas), todo el rato corriendo (me encontraba fuerte), arriba un vendaval, bajada a Montejaque, sólo bebo agua, me quito las zapatillas para limpiar tierrecilla y pa Benaoján. Me duele la tibia derecha y me molesta más andando que trotando. Por eso no dejo de correr y llego a la estación, cruzo el río y me meto en la vereda de la Cueva del Gato. Esta fatal, barro muy resbaladizo, mucha humedad, casi no se puede correr y eso me esta matando la tibia, me engancho con un grupeto y después de bastantes resbalones conseguimos llegar al penultimo avituallamiento (km 91). Un poco de agua y crema con ibuprofeno (el legionario me echó medio bote y entre esto y el barro me quedó un ungüento en la pierna bastante raro). Quedan 10 kilómetros.
El móvil echa chispas, he hablado con mi mujer y mi padre (los tranquilizo, la cosa va bien), también con Ángel, y con Moleón que está en Ronda después de acabar la MTB. Pedro y Mariola (rondeña ella) dicen que me esperan en la meta. Sigo trotando, he conseguido una posición en la que la tibia me molesta menos pero, esto esta empezando a hacerse interminable. Por fin, el último avituallamiento antes de llegar a Ronda, lo paso (creo que ya hemos comido bastante por hoy) y hasta llegar a la cuesta del Tajo (nunca me ha gustado el nombre popular de "cachondeo") todavía hay un paseo. Por fin, las primeras rampas, estoy en mi ambiente y aunque ando con zancada larga al principio decido correr porque el cuerpo me responde y subiendo la pierna me molesta menos. Suena el movil repetidamente. No lo cojo hasta la meta. Era Vilchez preguntando por donde iba.
A las dos estaba cruzando el puente del Tajo. Es raro, en ediciones anteriores he participado en MTB y Duatlón y siempre he llegado a media tarde. Ronda está fantasmal pero mis amigos rondeños están en meta y Pedrito corre conmigo un rato antes de entrar en la Alameda.
He llegado bien, estoy contento y algo contrariado a la vez. Llegan Vílchez y Juan, han acercado el coche (con Willy dentro) y me recojen la mochila y el diploma mientras que estoy en los masajes. Me estoy enfriando y llego hasta a tiritar, la tibia cada vez peor (periostitis), pero el masaje (gracias a los masajistas) me arregla algo. Ceno con Vílchez y Juan y para el coche a cambiarme (hace fresquete).
Si alguien ha llegado hasta aquí con la lectura se puede preguntar: ¿Que pasó con Francis?, ¿No está en Ronda?
Pues no, llegó a Setenil, le quitaron una uña, tres callos, un buen masaje y un ibuprofeno y siguió pa´lante. Llegó al cuartel y allí estaba Willy que no se lo creía. Lo llamamos y, coño, que sigue en carrera. Este tío tiene la cabeza como el hormigón.
Pues nada, como nos alojamos en Cuevas del Becerro tenemos que esperarlo en Ronda. Y así hechos alcayatas, en el coche estuvimos hasta pasadas las 5 de la mañana, cuando Francis llego a la Alameda, con dos huevos.
Total, esta es más o menos la historia de Ronda 2008. Una edición pasada por agua que, según muchos, ha endurecido la prueba. Yo creo que 40 grados a las 3 de la tarde por cualquier sitio de la Serranía son más duros pero, como estamos muchos hay gustos para todo.
El año que viene habrá que volver, porque Willy tiene la espina clavada.
Tengo muy pocas fotos pero si quereis verlas están
aquíJosé Manuel Peula